Reflector

Fue por allá de junio del 2024 que en Casa Tomada aprendí que un cuento está sustentado en las preguntas de la vida: ¿Existe el destino? ¿Se nace o se hace? ¿Se debe hacer justicia por mano propia? ¿Existe la sociedad perfecta?.

Un año después tomé un curso de guión, y gracias a Rafa Denis aprendí a apreciar las películas, el subtexto, que aquello que no se dice directamente con palabras es mejor y que las preguntas de la vida y los conceptos también sustentan las buenas historias.

La semana pasada, a la fecha en que escribo esto, leí una entrevista de Lucrecia Martel donde le preguntan qué tienen que hacer las escuelas de cine.

«…deberían dedicar menos tiempo a lo técnico y más a la reflexión. Desde cuestiones físicas, como el espacio-tiempo, hasta cuestiones sociopolíticas y todas las preguntas filosóficas eternas que uno tiene que hacerse, como qué es la realidad. Eso lleva más tiempo».

Esto me ha hecho pensar en no tomar una posición en un lado de la dualidad ni en lo gris, sino más bien querer ser quien mueve el reflector para que la discusión tenga espacio.

Toda posición conlleva peso, no sabremos si es correcta o no, pero sí sabemos que posicionarnos conlleva perder algo y a veces perder el equilibrio por tanta carga.